Utilizamos arcillas de la mejor calidad, cuidadosamente seleccionadas para garantizar la resistencia y durabilidad de nuestros azulejos. La materia prima se prepara con gran precisión, mezclando los componentes necesarios para asegurar que cada pieza tenga una base firme y perfecta.
Una vez preparada la arcilla, comienza el moldeado. Nuestros artesanos cortan y dan forma a los azulejos, respetando las medidas y características de cada diseño.
Para colecciones como Andalucía, este paso es crucial, ya que los relieves y las texturas se forman con precisión.
Los azulejos moldeados pasan por un proceso de secado cuidadoso antes de ser horneados a alta temperatura. Este paso es fundamental para asegurar la dureza y la resistencia de cada pieza. Los tiempos y temperaturas se ajustan para que los colores y relieves se mantengan fieles al diseño original.
Aquí es donde la magia sucede. Cada azulejo es pintado a mano por nuestros expertos artesanos, quienes aplican cada trazo con una precisión que solo la experiencia y el arte pueden proporcionar.
Utilizamos pigmentos de alta calidad para asegurar que los colores sean vibrantes y duraderos.
Tras la pintura, los azulejos pasan por un segundo horneado que fija los colores y aporta el acabado brillante y duradero que caracteriza nuestras piezas. Este paso asegura que los azulejos sean resistentes tanto al paso del tiempo como a las inclemencias del clima.
Cada pieza es revisada cuidadosamente por nuestro equipo de control de calidad. Verificamos que los colores, formas y texturas se correspondan con los estándares de excelencia de Mensaque Azulejos, asegurando que cada cliente reciba productos impecables.
Una vez superado el control de calidad, embalamos los azulejos con el máximo cuidado, utilizando materiales de protección para garantizar que lleguen a su destino en perfectas condiciones. Gestionamos la entrega a nivel nacional e internacional, siempre cumpliendo con los plazos acordados.
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